LA INVESTIGACIÓN EN
HUMANIDADES EN ARGENTINA Y SUS FORMAS DE INTERVENCIÓN Y CONTRIBUCIÓN A LA
SOCIEDAD
HUMANITIES RESEARCH IN ARGENTINA AND ITS INTERVENTION AND CONTRIBUTION
TO SOCIETY
Mariángela NAPOLI [1]
Mauro ALONSO [2]
Melisa CUSCHNIR [3]
Daniela PERROTTA [4]
Judith NAIDORF [5]
|
Recibido
Aprobado |
: : |
12/11/2025 |
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25/02/2026 |
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|
Publicado |
: |
24/06/2026 |
RESUMEN: En el marco de los estudios
sobre los vínculos entre ciencia y sociedad, el presente artículo aborda los
procesos de producción, movilización e intervención del conocimiento
humanístico desde los sentidos otorgados por investigadores/as argentinos/as.
El objetivo central es aportar categorías integrales que sistematizan las
formas en que actualmente se asumen la producción y la movilización del
conocimiento en las humanidades a partir del concepto de intervención. La
metodología adoptada es de naturaleza cualitativa y se presentan los resultados
de un trabajo de base empírica, a partir del análisis de entrevistas a 43
investigadores/as formados/as en humanidades del complejo de ciencia y técnica
argentino. La muestra es intencional, no probabilística, compuesta por
investigadores/as y presenta paridad en cuanto a edad académica y género. Entre
los hallazgos que aportan nuevos sentidos a este vínculo históricamente
problemático, se reconoce que la producción de conocimiento humanística se
opone a las lógicas que pretenden reducir la utilidad a un rédito puramente
económico; y se destaca que la práctica docente es asumida por los/las
investigadores/as como una forma de intervención que permite el reconocimiento
de un/a otro/a y como forma de transferir y generar, a la vez, pensamiento
crítico.
Palabras clave: humanidades, producción científica, función social
de ciencia, formas de intervención
ABSTRACT: Within the framework of studies on the links
between science and society, this article addresses the processes of
production, mobilization, and intervention of humanistic knowledge from the
perspectives of Argentine researchers. The main objective is to reflect on its
specificity as a field of knowledge, to question its (supposed) futility, and
to examine its particular forms of contribution to society through concrete
practices. The methodology adopted is qualitative and presents the results of
empirical work based on interviews with 43 researchers trained in the
humanities within the Argentine science and technology complex. The sample is
intentional, non-probabilistic, and balanced with respect to academic age and
gender. As findings that bring new meaning to this historically problematic
link, it is recognized that the production of humanistic knowledge is opposed
to the logic that seeks to reduce utility to a purely economic return. It is
highlighted that researchers view teaching practice as a form of intervention
that facilitates the recognition of others and as a way of both transferring
and generating critical thinking.
Keywords: humanities, scientific production, social function of science, forms of
intervention
INTRODUCCIÓN
La
relevancia del tema propuesto se justifica en el marco de un resurgir de los
cuestionamientos en torno a la postura de las ciencias sociales y las
humanidades y su pronunciamiento en el actual contexto de producción de
conocimiento que ha adquirido visos de cambio epocal en Latinoamérica
En
cuanto a las humanidades, estas se definen como aquellos campos de conocimiento
que dotan de sentido y de interpretaciones a las experiencias humanas en sus
dimensiones individuales y colectivas, activando una potencialidad de acción en
su imaginación política, con el objetivo de desnaturalizar lo establecido
El
presente artículo se propone abonar a las discusiones actuales sobre el
contrato ciencia-sociedad con el foco en los debates sobre la función social
MARCO
TEÓRICO
El
rol de las humanidades en el sistema científico se ve hoy interpelado por los
cuestionamientos sobre su uso, utilidad y función social
Siguiendo
a
Si
bien aún persiste la mirada cientificista y la opción
epistemológica-metodológica de las humanidades por las corrientes filosóficas
positivistas que se miran en el espejo de las denominadas “ciencias duras”
Desde
una perspectiva crítica, en "La función social de la filosofía", Horkheimer (1974) ya había analizado la posición de
la filosofía —desde las reformulaciones propuestas por la Escuela de Frankfurt—
con la discusión de la noción misma de la validación del conocimiento
científico desde la mirada positivista. Así, postula una utilidad crítica de
las humanidades en tanto fuerza negativa, desde una reflexión
ontológica-epistemológica de su lugar en la sociedad. El autor destaca como
valor la función de iluminación entendida como una forma de no aceptar las
verdades científicas, ni los modos de vida social, ni los hábitos culturales
establecidos, como tendencias naturales que deban ser acríticamente asumidas;
es este carácter de pensamiento crítico. De allí que “la función crítica de la
filosofía es pedagógica en la tarea de orientar a los hombres en la percepción
de que las condiciones sociales no son naturales, ni fijas ni eternas y en la
persistencia del mejoramiento de la totalidad social”
Son
hartas conocidas las posturas que sostienen el valor intrínseco de las
humanidades, en términos de enriquecimiento espiritual o estético individual
(la visión hedonista del conocimiento)
Desde
este gran marco, entonces, este artículo se propone abonar a una construcción
del concepto de intervención y sus múltiples sentidos. El concepto de
intervención del conocimiento que se postula en este artículo se articula con
una perspectiva de análisis que se denomina movilización del conocimiento. Esta
categoría
Se
propone, entonces, analizar las formas de intervención en la sociedad de las
humanidades que los/las investigadore(a)s construyen y que empiezan por poner
en tela de juicio el modelo clásico de producción de conocimiento. Esta
intervención (analizada como interacción, apertura, diálogo, etc.) no se refiere,
en consecuencia, solamente a la transferencia tecnológica o a los vínculos
universidad-empresa, sino que es menester visualizar la diversidad de acciones
que llevan adelante las universidades con sus entornos, en muchos casos
orientadas a dar solución a problemas sociales bajo otras modalidades
En
resumen, el concepto alude a una materialización del conocimiento que decanta
en producción de conocimiento concreta, pero al mismo tiempo —y aquí deviene su
novedad— pretende ser abordada a partir de la complejidad epistemológica de la
producción de conocimiento en humanidades que se desarrolla en los espacios
académicos. Para ello, el artículo se propone operacionalizar el concepto de
intervención desde los múltiples sentidos que los/las investigadores/as de
humanidades le otorgan a través de sus propias prácticas. Esto supone
sistematizar las estrategias, procesos, acciones que son identificados en el
quehacer cotidiano de los/las científicos/as, orientado a atender las múltiples
formas de vinculación entre el conocimiento científico y la sociedad.
METODOLOGÍA
La
metodología propuesta es principalmente cualitativa, ya que permite describir
las complejas estructuras conceptuales en las que se basan las prácticas, ideas
y creencias de los actores investigados, en este caso, para la investigación en
humanidades. Así, el primer paso fue enmarcar y sistematizar la producción
teórica que sirve de base para el análisis.
La revisión y sistematización bibliográfica serán útiles, siguiendo a
RESULTADOS
En
trabajos anteriores, fruto del trabajo empírico señalado al inicio del artículo
Con estas características,
también emerge una reflexión con respecto a su relación con el modelo de
producción positivista de conocimiento vigente que muchas veces colisiona con
estas características propuestas. Las entrevistas realizadas destacaron otros
emergentes como la mirada positiva sobre la importancia de la valoración de
pares y como forma de legitimar la producción del trabajo científico
estandarizada; pero asociada a una misión de supervivencia en el sistema,
asumiendo que la productividad científica en términos de publicaciones de
artículos es el modelo más extendido sobre el que se organiza la dinámica de la
ciencia. Cabe resaltar, entonces, por un lado, que persiste una mirada
generalizada y negativa de los parámetros de producción y evaluativos asociados
a la mercantilización de la producción académica; pero, a su vez, señalan que
esto otorga ciertas reglas y criterios comunes en términos de ingreso y
permanencia en la carrera investigativa que ha sido exitosa para ocupar los
espacios actuales. Este formato, ampliamente criticado por la paperización de
la investigación, emerge como un tópico central en contraposición con el género
ensayístico (y al formato de libro) como formas exploratorias,
especulativas y menos predecibles de volcar resultados “objetivos y neutrales”.
Aquí se señala un punto álgido de discusión, en tanto también han formulado la
falta de reflexión metodológica que permita dotar de sentido riguroso o de
cientificidad a la producción de conocimiento en humanidades, resaltando un
tema-problema no resuelto.
Como
último emergente clave, en la concepción de las humanidades expuesta reside una
función que discute con la función de instrumentalidad en términos de
rentabilidad puramente económica y produce formas de “conocimiento distintivo”
signado por las corrientes de otras epistemologías y metodologías. La visión de
una investigación que debe conservar otros aportes no inmediatos a la humanidad
Sobre
las formas actuales de intervención del conocimiento en humanidades desde la
voz de los/as investigadores/as
Tal
como se señaló, la intervención como concepto permite confluir los múltiples
sentidos de un conocimiento que se movilice. Para las humanidades, queda en
evidencia que estos sentidos no decantan necesariamente en acciones directas ni
inmediatas de apropiación; sin embargo, su naturaleza reflexiva, imaginativa y
desnaturalizadora de sentidos implica sentar las bases de un conocimiento en
diálogo siempre con una realidad a la que se interpela. Con estos supuestos,
los/las investigadores/as de humanidades señalaron diferentes sentidos
asociados a pensar estas formas de intervención, sistematizados a continuación.
Intervención
simbólico-cultural como potencia o posibilidad
En
primer lugar, señalan que el concepto de contribución e intervención (a partir
de ahora, se usará intervención) se constituye como una posibilidad de su tarea
investigativa. A su vez, destacan que las formas de demostrar los usos y
efectos de sus prácticas no son fácilmente identificables o medibles:
“Lo importante es la
potencia que tenga una práctica para generar algo. Generar algo no implica una
transformación que lleve a una revolución social radical de las condiciones de
existencia, sino que genere la potencia de una posibilidad distinta de las condiciones
de vida existentes” (ENTREVISTA INV. 15).
“Las humanidades producen
por la posibilidad de intervenir; para que a alguien alguna vez le sirva”
(ENTREVISTA INV. 10).
En este sentido, se
entiende el concepto de intervención a través de la posibilidad de que la
generación de pensamiento disruptivo y dialógico permita interpelar la realidad
en la cual se inserta toda práctica científica. No se expone en términos de
modificación directa y estructural de la sociedad: se investiga la posibilidad
de intervenir. La reflexividad, la capacidad de formar opinión y sentido común
desde la conformación de una expertise son
los sentidos que más se erigen en las entrevistas a tono con las formas de
circulación menos inmediatas y, por ende, con un carácter difuso de medición de
sus efectos. Algunas investigaciones tienen la función de “iluminar” a través
de conceptos o nuevos abordajes aspectos clave de los problemas de los/as
decisores/as sin que ofrezcan herramientas evidentes de intervención. El
concepto, entonces, se construye como una categoría en suspenso cuyos sentidos
se engloban bajo la idea de intervención
simbólica-cultural como posibilidad o potencia; este concepto se constituye
como rector de las disciplinas tomando los sentidos propuestos por la mayoría
de los/las investigadores/as y asociado al carácter de su naturaleza
epistemológica-política de producción de conocimiento. Este valor social
potencial puede o no ser utilizado de forma directa por audiencias sociales
“La intervención es
simbólica y cultural. Todo el tiempo estamos elaborando y reelaborando cómo
armar una tradición nacional que son conceptos totalmente operativos para una
sociedad” (ENTREVISTA INV.1).
“Creo que tenemos, aunque sea chiquita, esa
función de intervención pública. Desde mi equipo, salimos a mostrar la historia
en todos los ambientes que se pudieron, nos mostramos en la biblioteca, en
movilizaciones. Entonces, es como llevar las estructuras a las calles, con el
cuerpo, con la cara, con las manos, con todo” (ENTREVISTA INV. 39).
“Intervención en la
transformación de las mentalidades, que son las cosas más difíciles de cambiar”
(ENTREVISTA INV. 4).
“El ejercicio de la
imaginación es una condición sine qua non para la acción. No es verdad que
primero está la acción y después está la imaginación; la imaginación es una
nutriente de la acción. Pero las humanidades no te ponen en contacto con el
cielo, al estilo platónico, sino que trabajan con lo que hay, con esa fuente
del deseo” (ENTREVISTA INV. 5).
Ahora bien, esta forma de
intervención simbólica transversal a todas las disciplinas es descrita como
aquella que se vincula con la realidad a interpelar a través de diferentes
formas de articulación; de este modo,
las entrevistas dan cuenta de las formas concretas que esas posibilidades de
intervención ofrecen a partir de la necesidad de articular esas mediaciones.
Así, los/as investigadores/as proponen aglutinar los modos de concretar la
intervención de manera directa a través de diferentes acciones. En este
sentido, la legitimidad de las humanidades se construye más allá de la defensa
de su carácter epistemológico-político; la capacidad de intervención se infiere
como potencialmente útil y se construye en los vínculos y las articulaciones
que éstos/as describen. Esa “realidad” frente a la que operan los sedimentos de
sentidos, las reflexiones y la creación de conceptos producen efectos de
desnaturalización, de creación y dislocación de sentido común que circulan de
manera implícita; sin embargo, los/as investigadores/as señalan la necesidad de
articular esta función inherente a las humanidades con formas o modos
institucionales que permitan intervenir de forma concreta con diferentes tipos
de actores/actrices de la sociedad; aun cuando sus efectos no sean totalmente
medibles. De esta forma, se presenta un cuadro que sistematiza las formas de
intervención de las humanidades, a partir de las entrevistas realizadas,
entendidas como prácticas de intervención materiales:
Tabla 1
Características de la
Intervención de la Investigación en Humanidades
|
|
Intervención simbólico-cultural como potencia o posibilidad |
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Formas de Articulación –Prácticas de intervención materiales |
Práctica docente de grado y posgrado |
Acciones de difusión, divulgación y comunicación |
Acciones de extensión y
transferencia |
Actividades académico-científicas |
|
|
Características |
Transmitir conocimiento experto como una forma de compromiso con la
Universidad. Se postula un saber experto para la formación de potenciales
investigadores/as. |
Visibilizar el conocimiento como una forma de intervenir en el debate
público. El saber experto es plausible de ser comprendido por un público más
general. |
Institucionalizar actividades previas y/o requeridas para resolver una
necesidad social puntual. Formas de compromiso con el entorno (instituciones
de la sociedad civil identificadas). Débiles vínculos con políticas públicas. |
Generar instancias de diálogo con pares nacionales e internacionales
para enriquecer la propia producción de conocimiento. |
|
|
Formas de permanencia en el sistema científico. |
|||||
Formas
de articulación: prácticas de intervención materiales de las humanidades
i) Práctica Docente
Esta
forma de articulación es reconocida por los/las investigadores/as con la
motivación principal de diseminar y transmitir el conocimiento producido en sus
investigaciones. Si bien este modo de vincular el conocimiento es considerado
como una de las misiones históricas de la Universidad como institución, los/as
entrevistados/as sostienen que la instancia de formación permite anclar el
pensamiento crítico de las humanidades y se constituye, al mismo tiempo, como
una forma de investigar que retroalimenta la propia formación. Es descrita como
un elemento primordial de las humanidades (a diferencia de otras ciencias) que
motoriza una producción de conocimiento valiosa en tanto producción y
reproducción de conceptos y teoría. En este punto, es clave señalar que estas
actividades de docencia señaladas están circunscritas al mundo académico
universitario: para estudiantes de grado y posgrado; no están contemplados los
modos o dispositivos de enseñanza que se entrelazan con otras formas no
tradicionales dirigidas a otros públicos y espacios no académicos. Sin embargo,
cabe resaltar que la práctica docente universitaria se constituye como el
germen que permite luego pensar este contenido en otros formatos.
La
práctica docente universitaria, entonces, se erige como una actividad de
carácter transversal y esencial; la forma de articulación propuesta implica
transmitir, impartir y crear conocimiento personificado en los/las futuros
graduados/as y posibles investigadores/as. La docencia, entonces, se define
como la forma de intervención más clara para los/las entrevistados/as
emparentada con la “primera dimensión de actividades de tercera misión que es
la Formación de profesionales”
“Mi trabajo territorial es
estar en la oficina de la Universidad. Mi territorio hoy es el grado, al que la
profesionalización me empuja” (ENTREVISTA INV. 29)
“La docencia, por ejemplo,
que no se cuenta como producción y que yo creo que la contaría un montón, es
una forma muy clara y directa de llegar a la comunidad” (ENTREVISTA INV. 6)
“La docencia es divulgación
pedagógica, pero en el nivel superior está invisibilizada la pedagogía y la
didáctica como si no existiera; desde un lugar elitista del docente. Nosotros
lo enseñamos como divulgación científica también, porque uno investiga para dar
clases. No es lo mismo” (ENTREVISTA INV. 35).
Lo
expuesto, entonces, ejemplifica la práctica docente en clave de transmisión o
diseminación de pensamiento que articula la intervención simbólica y cultural a
través de la impartición de clases; es presentada como una forma de llegar
masivamente a un público en formación que desea formalizar su aprendizaje. En
este sentido, esta concepción también se asocia, primordialmente, al abordaje
del compromiso social que implica la docencia universitaria
ii) Acciones de Difusión, Divulgación y Comunicación
Las
acciones que convocan a un público general no académico pueden ser englobadas
bajo actividades de difusión, divulgación y comunicación pública de la
investigación. Si bien en la literatura existente son conceptualizados como
abordajes diferenciados, para esta instancia funcionan en un mismo nivel de
articulación a partir de la circulación de estas actividades en espacios de
intervención en el debate público. Por un lado, estas acciones están mayormente
asociadas a incursionar en medios de comunicación, de difusión masiva (hoy, es
imprescindible mencionar internet, sus alcances y el uso de las redes sociales)
o en espacios de enseñanza diferenciados de los tradicionales.
“Yo nunca le digo que no a
una entrevista radial, a una entrevista para los diarios y si hay actividades
en donde puedo comunicar los resultados de mi investigación lo hago, porque me
parece que es redituable tanto en el ámbito escolar como también en la
reflexión social general” (ENTREVISTA INV.1).
“Trabajo en divulgación
hace muchos años, en radios, trabajé dos años como columnista radial y
coproductora de un programa de radio, pero siendo trabajo gratuito no lo pude
sostener. Me han invitado varias veces también a programas de radio de
universidad y a la tv, he ido a hablar de ciencia ficción” (ENTREVISTA INV.
18).
“Yo tenía la sensación de que había muchas
maneras de articular el conocimiento con producciones que no necesariamente
entraban en los paper académicos y que me dio la posibilidad de usar un tono
ensayístico; con algo de reflexiones sobre la vida cotidiana, sobre algo de
humor, con algo de buscar unos textos atractivos para un lector más general, no
pensando en explicar ni transmitir conocimientos, sino de jugar con ideas.
“(ENTREVISTA INV. 10).
En este punto se evidencia,
en cuanto al origen de las actividades, que las mismas se llevan a cabo sobre
temas de expertise a partir de alguna
convocatoria que, casi siempre, según las entrevistas, parte de un “pedido”
externo o sobre algún tema de interés social que es consultado para que
expertos/as aporten su visión; por otro, pero en menor medida, se destacan las
propuestas provenientes de una incipiente apuesta de las propias universidades
o institutos a partir de alguna relación mutua de abordar ciertas agendas o
temas de interés. Resulta interesante pensar cómo se gestiona el interés de una
agenda o conocimiento pertinente como un proceso no lineal que implica
intervención o involucramiento de los/as científicos/as para imponer o tomar
temáticas que enriquezcan el debate social:
“En mi caso, a través de una alumna que me
invita a una entrevista para un programa de radio. Yo hice una presentación y
me di cuenta de que no podía estar desestructurado y necesitaba trabajo y ahí
me sirvió mi investigación. Lo interesante que es el formato que ya está este
año es el tercero, es la columna en que yo leo e interpreto
canciones y los oyentes mandan preguntas y ahí empezó un intercambio en vivo,
ahora 40 minutos de interacción. Ahora ya se armaron podcasts en Spotify y se
convirtió en material pedagógico como disparador de temas de clases”
(ENTREVISTA INV. 27).
“También hago podcast y
participaciones televisivas. No me niego porque uno está para eso, para que lo
convoquen para discutir un tema” (ENTREVISTA INV. 10)
“A veces las mejores
estrategias de visibilización son no concertadas.
Nadie puede no sentirse interpelado por los problemas medioambientales, ahora,
habrá investigadores que se pongan genuinamente por eso y otros que decidan
otra cosa y hay que darle lugar también. No todos tenemos que hacer lo mismo”
(ENTREVISTA INV. 18).
Por
un lado, entonces, aparece la idea de que un/a experto/a “debe ser” convocado/a
para debatir e incursionar en el debate público, como una misión más, en
tensión con la idea sobre la no “obligatoriedad” de participar de estos
espacios y del rol que no todos/as los/as investigadores/as deben ocupar. Por
ende, se prefigura una función de reconocer la importancia de participar en
ámbitos de reflexión social, aunque estos no sean reconocidos ni remunerados de
forma suficiente desde un compromiso o responsabilidad de propulsar otros modos
de circular el conocimiento. Por ende, se destaca que estas prácticas se
desarrollan en diferentes espacios no estrictamente académicos que permiten
ampliar el alcance de los/as interlocutores/as con la apertura a posibilidades
de intervención en medios de comunicación o en la creación de contenidos
digitales como primera opción.
Por
otro lado, también se expone a las humanidades en su especificidad como un
conocimiento transversal que es convocado para incursionar en temas de
discusión, pero ya no como formación de futuros/as expertos/as, sino como
formas de conocimiento general para públicos no especializados. En este
sentido, destacan que estas intervenciones, en calidad de expertos/as
convocados/as, les permitieron amplificar la llegada de sus resultados
investigativos en términos de apropiación del conocimiento para otros tipos de
audiencias. Los productos de divulgación y comunicación más señalados son:
diálogos con medios locales, participación en programas radiales y televisivos,
realización de podcasts especializados, participación en revistas de
circulación con otros formatos no tradicionales, creación de contenidos
audiovisuales, realización de talleres o actividades de transmisión de
conocimiento para públicos no expertos.
iii) Acciones de extensión y transferencia
El
concepto de transferencia es disputado y pantanoso; no surgió para pensar estas
prácticas en humanidades y ciencias sociales, por lo que su apropiación aún
sigue disputando sentidos propios como lo es el de “transferencia social”
Las
actividades de extensión aparecen descritas de la siguiente manera:
“Yo trabajé muchos años
dando clases en la cárcel. Jamás hubiera accedido a ese mundo si no fuera por
la mediación de la Universidad. Yo había dejado mi militancia orgánica y
encontré mi espacio de militancia en ese trabajo de extensión. La veo como parte
integrante de mi trabajo de docencia universitaria.” (ENTREVISTA INV. 9).
“Todas las organizaciones
civiles, por ejemplo, productos que están destinados a ONGs,
sociedades de fomentos, a sindicatos, a revistas que no tienen un ámbito
estrictamente académico, o sea, salir de la lógica del mainstream para entrar
en vinculaciones concretas con la sociedad” (ENTREVISTA INV. 29).
“Yo lo que hago siempre en
mi materia es proponer un trabajo de extensión, es decir, que lo que hacemos
salga de alguna manera. En 2018 intentamos poner a circular textos clásicos
desde una mirada sofística y se nos ocurrió armar un libro que salga adelante,
saqué los textos griegos y los problemas de traducción y los problemas de
lenguaje fuera del ámbito académico” (ENTREVISTA INV. 20).
“Mucho trabajo con el
gremio docente: trabajé algunas cuestiones de la prensa y de las revistas
gremiales y el otro muy interesante con ellos cuando para una diplomatura para
maestras del nivel inicial y nos proponen dar la diplomatura el seminario de Historia
de la Educación del nivel inicial en la provincia” (ENTREVISTA INV. 30).
Exceptuando la docencia,
estas actividades se suman a otras que los/las investigadores/as identifican
como una zona difusa de producción de conocimiento que permite la acreditación
de prácticas académicas-universitarias no tradicionales. En la mayoría de las
intervenciones, se puntualizan experiencias concretas a partir de motivaciones
e intereses personales que guían la realización de las mismas. Por otro lado,
en los fragmentos citados, se destaca la necesidad de establecer vínculos
estrechos para conectar estas actividades con una institución que funciona de
mediadora. La mediación universitaria, entonces, se erige como central para
poder institucionalizar las propuestas y se evidencia un profundo interés por
ellas. A diferencia de las actividades de divulgación y comunicación que
circulan por canales, la mayoría de las veces, no delimitados, estas prácticas
requieren una formalización de los vínculos; esto se explica a partir de la
histórica misión de la universidad latinoamericana en sus prácticas de extensión
como impulsora de las mismas, que las ha dotado de un camino más formal. Sin
embargo, según la visión de los investigadores/as, a pesar de ser una práctica
instaurada, al referirse a las condiciones materiales de reproducción del
campo, este tipo de actividades no aparecen suficientemente valoradas. Las
mismas se erigen desde una motivación personal para aunar ciertos vínculos
previos extraacadémicos con organizaciones sociales, sindicatos o espacios
propios de militancia partidaria que ponen en contacto a los/as
investigadores/as con necesidades específicas de la sociedad. Como otra idea
que emerge, la conceptualización extensionista viene después de formular la
actividad, primero se señala el reconocimiento de la problemática a partir de
un encuentro o conocimiento previo del problema y luego se propone una
sistematización e institucionalización del trabajo previo ya iniciado (o a
través de espacios de militancia o de investigaciones previas). Aunque las
formas de institucionalización no son siempre efectivas, en muchos casos,
decantan por producciones o productos diferenciados del típico formato paper o incluso del libro académico, como los
soportes más evidentes, y permiten incursionar en otros espacios no previstos.
Este modo extensionista puede emparentarse con el estilo de vinculación
A modo de resumen,
entonces, se señala que las actividades de extensión se referencian en su
cruces con las formas de compromiso o de community engagement
En
cuanto a las actividades de transferencia surgen las siguientes experiencias y
conceptualizaciones:
“Las líneas de
transferencia no solo responden a demandas sociales sino a exigencia del
capitalismo y ahí está el mercado; creo que a veces son como una especie de
gran paraguas bajo el cual se ocultan un montón de cosas” (ENTREVISTA INV. 9).
“Asesoramiento en distintas áreas. Por
ejemplo, hicimos para la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires un
estudio sobre accesos a los servicios de salud en la Ciudad de Buenos Aires.
Desde este problema se conformó un equipo de antropología y esto fue tomado de
insumo por la Defensoría” (ENTREVISTA INV. 34).
“¿Qué es conectarse con la
sociedad? ¿A través de las redes? ¿Insuflar saberes científicos a través de un
video de TikTok? ¿Qué es transferencia social? Hay una que es muy clara, digamos que es la
posibilidad de servir de insumo, una política pública, y que eso entonces tenga
efectos sobre la sociedad y entonces la transferencia no es directa. Digamos, si
no a través de la configuración de políticas” (ENTREVISTA INV.2).
“¿Por qué las humanidades
no son convocadas a participar de las políticas públicas? Porque no hemos sido
lo suficientemente claros, no he sabido explicar cuál es nuestra función, qué
tipo de prácticas tenemos y por qué somos el tesoro de la humanidad. En un
mundo atado a las urgencias, no tenemos espacio ahí, es un trabajo de
interpretación que no puede mecanizarse” (ENTREVISTA INV. 5).
En
primer lugar, el sentido de transferencia no está mayormente asociado a las
humanidades ni definido por los/as investigadores/as. Sus contenidos continúan
mayormente ligados a la noción de vinculación con la empresa
iv) Actividades académico-científicas
En este punto, el espacio
central en el cual incursionan está íntimamente relacionado con la comunidad
académica, en tanto son los/as pares con quienes se produce un diálogo entre
expertos/as que es tomado como necesario. Esta instancia fortalece también la
capacidad crítica de los/as investigadores y los motoriza a seguir pensando en sus
propias producciones. En este sentido, se destacan las más conocidas, como la
presentación y publicación de artículos y ponencias que son debatidos en
espacios mayormente asociados a universidades/institutos con fines de
circulación académica. También se emparenta con la descripción de la dimensión
anterior sobre las formas de producción científicas imperantes que pesan sobre
la práctica científica y el lugar otorgado a estas instancias como formas de
alcanzar prestigio y validez científica:
“Me interesa comunicarme
con especialistas en los temas de trabajo, y poner a circulación
investigaciones más específicas que por ahí no son las más adecuadas para
intercambiar. Se dan muchos intercambios muy interesantes también ahí”
(ENTREVISTA INV. 10).
Sumado a esto, los/as
investigadores/as señalan otro punto interesante. Si bien estos espacios
producen intercambios valiosos y necesarios, la idea de supervivencia que
también subyace a la realización de estas prácticas, muchas veces, reproduce
conocimiento en espacios cerrados y endogámicos restringiendo su alcance y
poniendo en duda sus aportes reales como una práctica más bien anquilosada:
“Nos termina pasando que
nos juntamos entre nosotros, vengo leyendo textos de feministas de Teoría
Crítica latinoamericana, pero si te vinculas con esa misma gente y participas
de esos congresos y por fuera salís, abrís y te encontrás
con otra cosa” (ENTREVISTA INV. 28).
Estas instancias, entonces,
son concebidas por los/as investigadores/as como las actividades menos
representativas para la circulación del conocimiento; se constituyen como
actividades que permiten una raigambre al actual sistema científico-académico y
tienden a reproducir, muchas veces, un lenguaje automatizado que no habilita la
discusión de nuevos conocimientos. Sin embargo, es interesante notar que los/as
investigadores/as señalan que las instancias como congresos o jornadas o mesas
de debate se diferencian de otras intervenciones cuyos objetivos no implican
“una exposición o explicación” sino una postura de debate crítico que circula
en su oposición, diferencia o cercanía con las ideas de otros/as colegas. Cabe
pensar, en este punto, cómo se entiende o concibe hoy, desde una visión de la
universidad como un espacio de circulación de conocimiento disruptivo que
retome temas de interés social y exponga otras metodologías de discusión.
DISCUSIÓN
DE RESULTADOS
La producción académica —y
la práctica académica— no se da de modo aislado, sino situada sociohistóricamente. Para poder definirla sociohistóricamente, se ha revisado de forma crítica la
compleja relación ciencia-sociedad y los matices que adopta para las
humanidades. La institucionalización de la ciencia en la era moderna fue
posible gracias a su capacidad de ofrecer soluciones prácticas a problemas concretos
situados en contextos determinados; los cambios en las formas en las que las
sociedades recorren la historia fueron modificando, reconfigurando,
resignificando, decantando y creando nuevas formas de organización de las
instituciones investigativas que no estuvieran exentas.
El cambio más significativo, a mediados del SXX, fue la necesidad de ordenar la
práctica académica bajo la mirada del Estado dando a la política científica.
Desde la política científica —pública y estatal— se ponen a disposición de la
ciencia recursos (inputs) y se espera
que la ciencia devuelva resultados (outputs
y outcomes). Siempre, en contextos de recursos
escasos, es necesario poder jerarquizar no solamente a quién otorgarle los recursos,
sino también evaluar sus resultados. Una primera cuestión caracterizó este
proceso de profesionalización de la ciencia: igualar bajo la idea de “ciencia”
todas las disciplinas y campos de conocimiento. Esta relación ciencia-sociedad
en clave de inputs y outputs
galvanizó un modo de producción de conocimiento en el que las consideraciones
sobre la función y la utilidad del conocimiento fueron quedando relegadas o
sencillamente reconfiguradas en nuevos indicadores para mensurar sus alcances.
El modelo lineal de innovación con el que se gobiernan las posibles
contribuciones de la ciencia a la sociedad continúa presente en ámbitos de
gestión de la ciencia y la tecnología. La implementación de estos mecanismos de
gobierno siempre estuvo a cargo de los/as propios/as científicos/as: la
autonomía de la práctica científica es uno de sus rasgos más salientes. Por
cierto, la comunidad científica no está exenta de luchas, pero el ethos científico mertoniano
resultó ser más normativo que explicativo-descriptivo.
En este sentido, el campo científico es un campo de tensiones,
con relaciones de dominación en el que se compite por un capital simbólico
especial: la autoridad científica. Como todo proceso de lucha, muestra vencedores/as
y vencidos/as. Para mediados del SXX, ya estaba consolidada la posición de
dominación de disciplinas como la física, la química, o la biología por sobre
las ciencias sociales y las humanidades bajo el precepto de mayor objetividad,
lo que dentro del campo científico les permitió acumular autoridad. No
obstante, en el modo de producción de conocimiento hegemónico se establecieron
mecanismos para medir y evaluar la práctica científica: que no es otra cosa más
que jerarquizar aquellos outputs. En
el seno de esta cuestión se ubica este trabajo, explorando la naturaleza de
esos —en última instancia— outputs de
las humanidades; como aporte central, entonces, el artículo desarrolla dos
dimensiones emergentes del análisis de base empírica a partir de su
especificidad epistemológica descripta: cómo es posible problematizar la
intervención de las humanidades y cómo es esta socialmente construida por
los/as propios/as investigadores/as de las humanidades.
El trabajo mostró que las
prácticas científicas de los/las investigadores/as de humanidades y los
sentidos que estos les otorgan permiten comprender cómo no se suelen reconocer
los propios matices de las dinámicas de transferencia del conocimiento. En el
caso específico de las humanidades, deviene relevante problematizar el vínculo
universidad-sociedad y no reducirlo a la dimensión de la comercialización
económica: si la transferencia y la vinculación se vuelven explícitamente
reclamadas a los/as académicos/as, debieran también reconocerse modalidades de
estas dinámicas por fuera de aquellas que solo incumben a la transferencia
tecnológica o a los vínculos universidad-empresa
En este marco, cabe
destacar la práctica docente en todas sus expresiones (talleres, clases,
capacitaciones) asumida por los/las investigadores/as como aquella que permite
un reconocimiento de un/a otro/a y como forma de transferir y generar, a la
vez, pensamiento crítico. En otras palabras, constituye una actividad cuyo output (el conocimiento producido en
clave de ideas) se retroalimenta, circula y motoriza la concreción de la
intervención simbólica cultural como factor clave. En consecuencia, esta actividad se construye como una forma privilegiada de los investigadores/as
de humanidades de resistencia frente a los modos de producción positivistas
a través del llamado “pensamiento crítico”; entendido como aquel que se opone a
las lógicas que pretenden reducir la utilidad a un rédito puramente
económico. A su vez, se adopta como una
práctica que permita materializar los sentidos de responsabilidad y compromiso social que permitan desandar
ciertos estereotipos asociados a la figura del/la intelectual de humanidades
“en su torre de marfil”.
CONCLUSIONES
Como cierre y aporte al
campo propuesto, se resalta que sin una política científica que promueva el financiamiento
específico para las humanidades y su promoción del desarrollo científico en
esta clave, su trabajo no podría desarrollarse. Esto expone una visión de la investigación como
aquella que debe conservar otros aportes “no inmediatos” a la humanidad, y en
ese propio gesto, da cuenta de una mirada política sobre el ser humano, que
también la propia sociedad demanda en su constitución como tal. En este sentido, se destaca
la importancia de ubicarse frente a la lógica mercantil de reproducción de
agendas orientadas a la rentabilidad que horadan no solo la libertad académica,
sino el propio carácter interpretativo de las humanidades. En este sentido, la Universidad, como espacio
central que alberga la investigación humanística, se erige como una institución
con una historia particular y con objetivos que atraviesan e instituyen el
deber-ser del/la investigador/a y sus culturas académicas.
Como cierre, y en relación
al objetivo planteado, el artículo expone la creación de categorías
comprensivas, como la intervención sociocultural como posibilidad, focalizando
en la necesidad de articular el conocimiento humanístico a formas de
intervención –y por ende, prácticas concretas. Los/las investigadores/as
persisten en la compleja relación entre ciencia y sociedad, como un tema
vacante y poco explorado incluso hacia dentro de sus comunidades, pero con la
convicción y responsabilidad de formular los programas políticos que circulen
en la universidad como un espacio contrahegemónico para producir potencias
críticas. Como futuros ejes de trabajo, resuena aún la pregunta por si aún hoy
es la universidad un espacio de circulación de ideas que pone en duda o discute
cuestiones nodales que atañen a la sociedad y qué rol tienen allí los/las
investigadores/as para garantizarlo. Cómo definirlas, como asirlas, dentro del
complejo sistema en el que la investigación está inserta, se sigue evidenciando
como tema problema no resuelto; preguntarse en qué lugar la universidad sigue
siendo un “faro” de intervención simbólica y cultural y cómo las culturas
académicas construyen agendas (frente a las lógica de la importación acrítica
del capitalismo académico) y cómo estas permiten producir un conocimiento
crítico y situado pareciera dejar algunas pistas para las tareas acuciantes del
presente.
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[1] Doctora en Cs. De
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[2] Doctor en Cs. De
la Educación (UBA). CONICET-IICE-UBA. mauroralonso@gmail.com - https://orcid.org/0000-0002-8644-2592
[3] Doctora en Cs. De
la Educación (UBA). IICE-UBA. melisacushnir@gmail.com - https://orcid.org/0000-0001-6219-7492
[4] Doctora en Cs. De
la Educación (UBA). CONICET-IICE-UBA. danielaperrotta@gmail.com - https://orcid.org/0000-0003-1060-5129
[5] Doctora en Cs. De
la Educación (UBA). CONICET-IICE-UBA judithnaidorf@gmail.com - https://orcid.org/0000-0001-8215-5273