EVALUACIÓN DE TRES
COLORES DE ACOLCHADO PLÁSTICO EN EL CRECIMIENTO DE PLANTONES DE MANDARINA
(CITRUS RETICULATA) VARIEDAD NOVA – CAÑETE- PERÚ
EVALUATION OF THREE PLASTIC MULCH COLORS ON THE GROWTH OF NOVA MANDARIN
(CITRUS RETICULATA) SEEDLINGS IN CAÑETE – PERU
Pablo ARICOCHEA MUÑOZ [1]
Juan José LLERENA CONDORI [2]
|
Recibido
Aprobado |
: : |
14/08/2026 |
|
28/09/2026 |
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Publicado |
: |
13/10/2026 |
RESUMEN: El acolchado plástico es
una tecnología de bajo costo cuyo efecto sobre el crecimiento depende de sus
propiedades ópticas y térmicas, que varían según el color del material. En
Cañete, la mandarina (Citrus reticulata) enfrenta pérdida de humedad, malezas y
variabilidad térmica del suelo, sin evidencia local sobre el color de acolchado
adecuado para la variedad Nova. Se evaluó el efecto de tres colores (blanco,
negro y azul) sobre el incremento en la altura de los plantones de mandarina
Nova en el I.E.S.T.P. “Cañete”, con implicancias productivas. Se utilizó un
diseño en bloques completos al azar (DBCA), con muestreo censal (n = 18;
muestra = población), tres tratamientos y seis repeticiones. El incremento de la
altura se analizó mediante un ANOVA de una vía (α = 0.05). El color de
acolchado tuvo un efecto significativo (F(2,15) = 4.19; p = 0.036; F crítico =
3.68); se rechazó la hipótesis nula. El acolchado negro registró el mayor
incremento promedio (1.50 cm), seguido del azul (1.34 cm) y del blanco (1.30
cm); sin embargo, la prueba de comparación de medias de Tukey (HSD = 0.22 cm)
no evidenció diferencias significativas entre los pares de tratamientos. Dado que
el costo es equivalente entre los tratamientos, la elección del color responde
al desempeño agronómico y no al presupuesto. Se sugiere el acolchado negro como
opción preferente, sujeto a validación con mayor muestreo y datos de
rendimiento hasta la cosecha.
Palabras clave: acolchado plástico, gestión
productiva, adopción de tecnología, innovación agrícola, Citrus reticulata,
eficiencia de recursos.
ABSTRACT: Plastic mulching is a low-cost technology
whose effect on growth depends on the material's optical and thermal
properties, which vary with color. In Cañete, mandarin (Citrus reticulata)
production faces moisture loss, weed pressure, and soil thermal variability,
with no local evidence on the most suitable mulch color for the Nova variety.
This study evaluated the effect of three mulch colors (white, black, and blue)
on the height increment of Nova mandarin seedlings at I.E.S.T.P. “Cañete”, with
implications for production management. We used a randomized complete block
design (RCBD) with census sampling (n = 18; sample = population) across three
treatments and six replicates. We analyzed height increment using one-way ANOVA
(α = 0.05). Mulch color had a significant effect (F (2,15)
= 4.19; p = 0.036; critical F = 3.68), so we rejected the null hypothesis.
Black mulch produced the greatest average increment (1.50 cm), followed by blue
(1.34 cm) and white (1.30 cm); however, Tukey's post-hoc test (HSD = 0.22 cm)
did not detect significant pairwise differences. Given the equivalent acquisition
cost across treatments, mulch-color selection is a performance-based decision
rather than a budget-based one. Black mulch is suggested as a preferred option,
pending validation with larger sampling and yield data through harvest.
Keywords: plastic mulch, production management, technology adoption, agricultural
innovation, Citrus reticulata, resource efficiency.
Modalidad de distribución declarada en acceso abierto: CC BY
INTRODUCCIÓN
Un
productor de mandarina en Cañete que quiera mejorar sus resultados tiene pocas
palancas de bajo costo a su alcance. Puede regar más, pero el agua escasea y
cuesta bombearla. Puede desyerbar con más frecuencia, pero eso implica más
jornales. El acolchado plástico es una de las pocas intervenciones que actúan
simultáneamente sobre varias de estas limitaciones: el agua, las malezas y la
temperatura del suelo, con una inversión relativamente baja. Por eso interesa
no solo si el acolchado “funciona”, sino también qué color conviene usar, pues
esa es la decisión concreta que el productor debe tomar antes de comprar el
rollo de plástico.
El
acolchado o mulching consiste en cubrir la superficie del suelo alrededor de la
planta con un material orgánico o inorgánico para proteger el cultivo y el
suelo de los agentes atmosféricos y favorecer el rendimiento (Arenas et al.,
2013). Se trata de una práctica antigua: el acolchado con materiales líticos se
emplea desde hace más de mil años en el Viejo y el Nuevo Mundo para hacer
frente a la sequía (Lightfoot, 1996). En su versión plástica, popularizada
desde la década de 1950 bajo lo que se conoce como “plasticultura” (Kasirajan y
Ngouajio, 2012), su efecto principal es reducir la evaporación de agua,
modificar la temperatura del suelo y bloquear físicamente el desarrollo de
arvenses (Díaz González y Santos Coello, 2012). Lo que cambia según el color
es, sobre todo, cuánta luz se refleja y cuánto calor se transmite al suelo.
La
literatura agronómica es consistente en esa dirección. Arenas et al. (2013)
señalan que, en plantaciones de cítricos, el acolchado con malla negra reduce
la transmisión de luz al suelo, dificulta el desarrollo de malezas y disminuye
la evaporación directa del agua. Quezada-Martín et al. (2011) hallaron, en
pimiento morrón, que los acolchados blanco y plateado reflejaron entre 150 % y
290 % más radiación que el café, el azul y el transparente, y Dickerson (2002)
indica que el blanco y el plateado mantienen el suelo más fresco, lo que puede
ser una ventaja en climas muy cálidos. Zribi et al. (2011, 2015) documentan que
el acolchado reduce la evaporación directa del agua del suelo y mantiene una
mayor humedad en él, lo que, con una buena gestión del riego, permite un uso
más eficiente del agua (Arenas et al., 2013), un punto pertinente en un valle
donde el recurso hídrico es estacional. Para cítricos en particular, Olmos-Ruiz
et al. (2025) compararon en limonero acolchados de plástico blanco y negro,
restos de poda y un testigo sin acolchar, y hallaron que el tipo de acolchado
influyó significativamente en los parámetros evaluados: el plástico negro y los
restos de poda aumentaron el número de frutos por árbol, mientras que el
plástico blanco no difirió del testigo, lo que sugiere que el color más
conveniente depende del cultivo y del clima local y no es un dato universal.
Díaz González y Santos Coello (2012) señalan que el acolchado plástico mejora
el enraizamiento y la absorción de nutrientes, y Arenas et al. (2013) señalan que
reduce la compactación del suelo y aumenta el volumen ocupado por las raíces.
En plantaciones nuevas de cítricos, además, el acolchado se instala junto con
el plantón, es decir, desde las primeras etapas del cultivo, que constituyen justamente
la ventana temporal que abarca este estudio. En huertos de manzano enano recién
establecidos, por ejemplo, se han comparado acolchados orgánicos y otros
manejos del suelo en cuanto a su efecto sobre la temperatura, el contenido de
agua del suelo y el crecimiento de los árboles (Walsh et al., 1996).
¿Por
qué debería importar el color? Un acolchado negro absorbe casi toda la
radiación solar que recibe; su albedo es bajo y transfiere ese calor al suelo
por conducción; de ahí que caliente más y, al bloquear por completo el paso de
la luz, impida la fotosíntesis de cualquier maleza debajo de él (Lamont, 1993).
Un acolchado blanco hace lo contrario: refleja gran parte de la radiación hacia
la atmósfera debido a su alto albedo, de modo que el suelo se calienta menos
(Dickerson, 2002). Un acolchado plateado o de aluminio, con alta reflectancia,
mantiene bajas las temperaturas del suelo y, como beneficio colateral no
relacionado con la temperatura, tiende a repeler a los áfidos, vectores de
virosis, y, con ello, reduce su incidencia (Dickerson, 2002). Los acolchados
azules, en cambio, modifican de otro modo la radiación reflejada hacia el
follaje, con efectos sobre el crecimiento que varían según el cultivo y aún
requieren más investigación (Dickerson, 2002).
El
problema es que esta lógica física rara vez llega al agricultor promedio. En el
valle de Cañete se sabe, de manera general, que “tapar la tierra con plástico
ayuda”, pero no existe evidencia local que indique qué color conviene para la
mandarina Nova en particular, ni una idea clara de cuánto cuesta esa decisión
frente a lo que se gana. Esa brecha entre la literatura internacional y lo que
el productor local puede aplicar con información propia es la que este estudio
busca reducir.
DESARROLLO
Justificación
aplicada
Para
un productor, la pregunta no es “¿sirve el acolchado?”, eso ya está bastante
resuelto en la literatura, sino “¿qué color compro?”. Contar con evidencia
generada en Cañete, y no solo en climas o cultivos distintos, permite orientar
ese gasto hacia la opción con la mejor relación costo-beneficio, en lugar de
decidir por costumbre o por lo que ofrezca el proveedor más cercano.
El
acolchado incide en al menos tres insumos que pesan directamente en la caja del
productor: el agua de riego, porque una película plástica reduce la evaporación
superficial; la mano de obra, porque menos malezas significan menos jornales de
deshierbe; y, en cierta medida, los insumos fitosanitarios, en la medida en que
las arvenses funcionan como hospederas de plagas. Ninguno de estos ahorros es
espectacular por sí solo, pero, sumados a lo largo de una campaña agrícola,
pueden mover el margen de rentabilidad de un cultivo que, como la mandarina,
compite en un mercado de precios ajustados. Cabe precisar que, en el presente
estudio, estos ahorros de agua y mano de obra no fueron medidos directamente;
se plantean aquí como fundamento de la justificación, con base en la literatura
citada, y se retoman como supuestos, no como hallazgos propios en la discusión.
También
existe un argumento de innovación agrícola: el acolchado de color es una
tecnología barata y fácil de instalar, dos condiciones que favorecen su
adopción entre pequeños productores, pero no bastan por sí solas si nadie
indica qué color usar. En ese sentido, comparar los tres colores en las
condiciones reales del campus del I.E.S.T.P. “Cañete” no es solo un ejercicio
académico: es la prueba piloto que necesita el productor de la zona antes de
invertir su propio dinero.
Formulación
del problema
¿Cuál
es el efecto de tres colores de acolchado plástico (blanco, negro y azul) sobre
el incremento en la altura de los plantones de mandarina (Citrus reticulata),
variedad 'Nova', en el campus del I.E.S.T.P. “Cañete”, y cuáles son sus
implicancias para la gestión productiva y la adopción tecnológica de los
citricultores de la zona?
Objetivos
Objetivo
general: Evaluar el efecto de tres colores de acolchado plástico (blanco, negro
y azul) sobre el incremento en la altura de los plantones de mandarina (Citrus
reticulata), variedad 'Nova', en el campus del I.E.S.T.P. “Cañete”, e
identificar sus implicancias para la gestión productiva de los citricultores
locales.
Objetivo
específico: Analizar el efecto de los tres colores de acolchado plástico sobre
la altura de los plantones de mandarina y discutir sus implicancias para la
toma de decisiones tecnológicas y económicas de los productores de mandarina
del valle de Cañete.
Hipótesis
Hipótesis
alterna (Ha): El color del acolchado plástico tiene un efecto significativo
sobre el incremento en la altura de los plantones de mandarina (Citrus
reticulata), variedad 'Nova'.
Hipótesis
nula (Ho): El color del acolchado plástico no tiene un efecto significativo
sobre el incremento de altura de los plantones de mandarina (Citrus
reticulata), variedad 'Nova'.
Variable
independiente: color del acolchado de plástico (blanco, negro, azul). Variable
dependiente: incremento en la altura de los plantones de mandarina (Citrus
reticulata), variedad 'Nova'.
METODOLOGÍA
Ámbito
de estudio
El
estudio se desarrolló en el campus del IESTP “Cañete”, ubicado en el km 13 de
la carretera Imperial Quilmaná, en el distrito de Quilmaná, provincia de
Cañete, departamento de Lima.
Coordenadas
geográficas (WGS 84):
Latitud: 12° 58′ 48.14″ S
Longitud: 76° 23′ 09.60″ O
Coordenadas
decimales: -12.98004, -76.38600
El
ensayo se instaló en mayo y se evaluó de mayo a diciembre, con una duración
total de 8 meses. Clima muy seco y semicálido, con temperaturas medias que
fluctúan entre 16 °C y 23 °C a lo largo del año y una precipitación anual muy
baja; suelo con características agrícolas favorables, con predominancia de
texturas arenosas y franco-arenosas. Respecto a la reacción del suelo, un pH de
aproximadamente 7,47, considerado neutro a ligeramente alcalino, influye en la
disponibilidad de nutrientes y en el desarrollo del cultivo.
Tipo,
nivel, método y diseño de investigación
La
investigación fue de tipo experimental y de nivel explicativo, con un método
inductivo-deductivo. Se empleó un diseño en bloques completos al azar (DBCA),
comparando tres tratamientos correspondientes a los colores de acolchado
plástico evaluados (blanco, negro y azul) en la totalidad de los plantones de
mandarina (Citrus reticulata), variedad 'Nova', disponibles en el campus.
Población,
muestra y unidades experimentales
La
población estuvo constituida por 18 plantones de mandarina (Citrus reticulata),
variedad 'Nova', disponibles en el campus experimental. La unidad experimental
estuvo constituida por un plantón individual. Dado el tamaño reducido y
accesible de esta población, se trabajó con un muestreo censal: la muestra
coincidió con la población total (muestra = población = 18 plantones),
distribuidos en tres tratamientos, cada uno con seis repeticiones,
correspondientes a los acolchados blancos (T1), negros (T2) y azules (T3).
Todos
los plantones recibieron el mismo manejo agronómico estandarizado (riego,
fertilización según el programa habitual del vivero institucional y monitoreo
fitosanitario preventivo), de modo que el color del acolchado fue la única
variable diferenciada entre los tratamientos.
Variables
e indicadores
La
variable independiente fue el color del acolchado plástico (variable
cualitativa nominal: blanco, negro, azul).
El
manejo técnico de los plantones (riego, fertilización, labores culturales) se
mantuvo constante entre tratamientos y se considera una variable de control, no
un indicador del color de acolchado.
La
variable dependiente fue el crecimiento de los plantones de mandarina, evaluado
mediante el indicador de incremento de altura de la planta (cm), calculado como
la diferencia entre la altura registrada al inicio y al término del periodo de
evaluación. La temperatura del suelo, la humedad edáfica, la incidencia de
malezas y la coloración del follaje no se midieron en este ensayo.
Técnicas,
procedimientos e instrumentos
La
recolección de datos se realizó en campo mediante la medición periódica de la
altura de la planta en los tres tratamientos, la cual se registró en un
cuaderno de campo. En gabinete, los datos fueron tabulados y procesados
mediante un análisis de varianza (ANOVA) de un factor, con un nivel de
significancia de 0.05, para comparar las medias del incremento en la altura de
la planta entre los tres colores de acolchado. Previamente, se evaluó el
cumplimiento de los supuestos de normalidad y de homogeneidad de varianzas.
Adicionalmente, se aplicó la prueba de comparación de medias de Tukey (HSD) a
partir del cuadrado medio del error del ANOVA, con el fin de identificar
diferencias específicas entre pares de tratamientos.
El
procedimiento experimental incluyó la preparación del terreno, la instalación
de los plantones, la colocación diferenciada de los acolchados por color en
cada fila de tratamiento, el riego inicial y el mantenimiento periódico del
acolchado durante el periodo de evaluación (mayo-diciembre).
Para
efectos de la gestión del proyecto, se elaboró un presupuesto que permite
estimar los costos asociados a la implementación de esta tecnología a escala de
campo experimental (Tabla 3), información relevante para el análisis de los costos
de producción abordado en la discusión.
Tabla
1
Presupuesto
referencial de implementación del ensayo
|
Rubro |
N.° de partidas |
Monto (S/.) |
|
Materiales (plantones, plástico, riego) |
7 |
1,524.00 |
|
Herramientas y
materiales de campo |
6 |
170.00 |
|
Flete y transporte |
1 |
150.00 |
|
Imprevistos (10%) |
— |
184.40 |
|
Total |
|
2,028.40 |
Nota.
Los imprevistos equivalen al 10% de la suma de los tres primeros rubros.
RESULTADOS
Tabla
2
Estadísticos
descriptivos del incremento de altura de planta al término del periodo de
observación, para cada uno de los tres colores de acolchado plástico evaluados
|
Tratamiento |
n |
Incremento de altura promedio ±
EE (cm) |
Grupo Tukey |
|
Acolchado blanco
(T1) |
6 |
1.30 ± 0.08 |
a |
|
Acolchado negro (T2) |
6 |
1.50 ± 0.04 |
b |
|
Acolchado azul
(T3) |
6 |
1.34 ± 0.05 |
c |
El acolchado
negro (T2) registró el mayor incremento promedio de altura (1.50 cm), seguido
del acolchado azul (T3) con 1.34 cm y, en último lugar, el acolchado blanco
(T1) con 1.30 cm.
Para
contrastar si estas diferencias descriptivas son estadísticamente
significativas, se aplicó un análisis de varianza (ANOVA) de un factor para
comparar las medias del incremento en la altura de la planta entre los tres
colores de acolchado. Los resultados se presentan en la Tabla 2.
Tabla
3
Análisis
de varianza (ANOVA) de un factor para el incremento de altura de planta según
color de acolchado
|
Fuente de variación |
SC |
gl |
MC |
F |
Valor p (F crítico) |
|
Entre tratamientos |
0.1820 |
2 |
0.0910 |
4.19 |
0.036 (3.68) |
|
Error |
0.3258 |
15 |
0.0217 |
— |
— |
|
Total |
0.5078 |
17 |
|
|
|
El
estadístico F calculado (4.19) fue superior al valor crítico de F (3.68) para 2
y 15 grados de libertad, y el valor p asociado (0.036) fue inferior al nivel de
significancia establecido (α = 0.05). En consecuencia, se rechaza la hipótesis
nula (Ho) y se acepta la hipótesis alterna (Ha): el color del acolchado
plástico tiene un efecto estadísticamente significativo sobre el incremento en
la altura de los plantones de mandarina, variedad 'Nova', en las condiciones
del presente estudio.
No
obstante, dado que el ANOVA de una vía no identifica entre qué pares de
tratamientos existen diferencias, se aplicó la prueba de comparación de medias
de Tukey (HSD), calculada a partir del cuadrado medio del error (MC = 0.0217;
gl = 15; n = 6 por tratamiento; q(0.05, 3, 15) = 3.67), que arrojó un valor
crítico de HSD = 0.22 cm. Las diferencias observadas entre pares de
tratamientos (negro, blanco = 0.20 cm; negro, azul = 0.16 cm; azul, blanco =
0.04 cm) fueron todas inferiores a este umbral, por lo que ninguna comparación
par a par alcanzó significancia estadística (Tabla 1). Esto indica que, si bien
el color de acolchado tuvo un efecto global significativo sobre el incremento
de altura, la evidencia estadística disponible no permite afirmar que un color
específico sea significativamente superior a otro tomado individualmente; el
acolchado negro solo puede describirse como el de mayor tendencia promedio.
DISCUSIÓN
DE RESULTADOS
El
acolchado negro registró el mayor incremento de altura observado, lejos de ser
un hallazgo imprevisto: Arenas et al. (2013) señalan que el acolchado con malla
negra reduce la evaporación y dificulta el desarrollo de malezas en cítricos, y
Lamont (1993) explica que absorbe casi toda la radiación solar y la transfiere
al suelo en forma de energía térmica, lo que, en las primeras semanas de una
planta joven, puede favorecer el crecimiento. Es, más bien, la confirmación de
que el mecanismo físico descrito en la introducción es consistente con las
condiciones de Cañete; cabe reiterar, sin embargo, que la prueba de Tukey no
confirmó que esta diferencia frente a los otros colores fuera estadísticamente
significativa.
El
acolchado azul mostró un incremento descriptivamente intermedio entre los otros
dos colores, un patrón compatible con lo que Dickerson (2002) señala para este
color: sus efectos sobre el crecimiento varían según la radiación que se
refleja hacia el follaje de cada cultivo y requieren más investigación. La
ventaja de repeler áfidos y reducir el riesgo de virosis, que el mismo autor
describe para los acolchados plateados o de aluminio, no fue evaluada en este
estudio, pero podría justificar el uso de acolchados reflectantes en escenarios
donde la presión de plagas sea el problema principal. El acolchado blanco, por
su parte, mostró el menor incremento de altura, resultado también esperable: al
presentar un alto albedo, enfría el suelo (Dickerson, 2002; Quezada-Martín et
al., 2011), lo cual es una ventaja en climas muy cálidos, pero no aporta
beneficio cuando, como en este caso, no había un problema de exceso de calor
que resolver.
¿Qué
significa esto para la gestión del cultivo?
Traducido
a una decisión de campo: si un productor de mandarina en Cañete debe elegir un
solo color de acolchado y su prioridad es el crecimiento temprano de la planta,
el acolchado negro es la opción con mejor desempeño descriptivo en este ensayo,
aunque las comparaciones de Tukey no distinguieron estadísticamente entre los
tres colores. Eso no depende de una preferencia estética ni de la
disponibilidad en el mercado local, sino de un efecto medido en el incremento
de la altura de la planta, con significancia estadística en el modelo general
(p = 0.036), aunque sin diferencias pareadas confirmadas.
El
mismo razonamiento se extiende, de forma indirecta, al uso de agua y mano de
obra. El acolchado de cualquier color reduce la evaporación del suelo (Zribi et
al., 2011, 2015), por lo que parte del ahorro de riego se obtendría con solo
instalar la tecnología; el color negro, según la literatura, añadiría un mejor
control de malezas, lo que se traduciría en menos jornales de deshierbe.
Costos
y retorno esperado
El
presupuesto del ensayo (Tabla 1) muestra algo simple pero útil: el plástico de
acolchado, en cualquiera de sus tres colores, cuesta prácticamente lo mismo y
representa una fracción pequeña del gasto total de establecimiento del cultivo.
Si el costo de comprar en negro, blanco o azul es prácticamente idéntico,
entonces la decisión sobre qué color usar no debería basarse en el precio, sino
en el desempeño; en ese sentido, el negro muestra la tendencia más favorable,
aunque no es estadísticamente distinguible de los otros dos colores. En
síntesis: no hay un trade-off económico real entre los tres colores, lo que
simplifica la decisión para el productor.
Ahora
bien, ese argumento tiene un límite que conviene señalar explícitamente: este
estudio midió el incremento en la altura de la planta, no los kilos de fruta
cosechada ni los ingresos por hectárea. Pasar de “la planta creció más” a “el
productor gana más dinero” es un paso razonable, pero no está demostrado aquí;
requeriría seguir el cultivo hasta la cosecha y registrar el rendimiento y el precio
de venta.
Adopción
de la tecnología por los productores
Que
una tecnología sea barata y fácil de instalar no garantiza que se adopte; casi
siempre falta evidencia local en la que el productor confíe. Los estudios
citados en este trabajo (Arenas et al., 2013; Olmos-Ruiz et al., 2025;
Quezada-Martín et al., 2011) se realizaron en otros países o en otros cultivos,
y es razonable que un citricultor de Cañete dude de que esos resultados se
apliquen a su propia parcela. Un ensayo realizado en el campus del I.E.S.T.P.,
con la variedad Nova y el clima de la zona, cumple exactamente la función de
“prueba de concepto local” que suele faltar para que una recomendación técnica
se convierta en práctica de campo. Para que eso ocurra, probablemente haga
falta algo más que el dato estadístico: acompañamiento técnico, una
demostración visible en campo y quizás mostrar el ahorro esperado en soles, no
solo en centímetros de altura.
Autocrítica:
qué tan sólida es esta evidencia
Vale
la pena someter los propios resultados al mismo escrutinio que se aplicaría a
un estudio ajeno. Primero, el tamaño de la muestra es pequeño: 18 plantas en
total, 6 por tratamiento, en un solo campus y en una sola campaña. Un ANOVA con
ese número de observaciones puede detectar diferencias grandes, pero es poco
sensible a las moderadas. De hecho, las comparaciones de Tukey no distinguieron
entre pares de tratamientos pese a la significancia global, y una sola planta
con un comportamiento atípico dentro de un grupo puede sesgar
significativamente el promedio. Segundo, no se midieron directamente la
temperatura del suelo ni la humedad, variables que, según la propia
introducción, explicarían por qué el color importa; el mecanismo se infirió a
partir de la literatura y no se comprobó en este ensayo. Tercero, el diseño no
controla explícitamente microvariaciones dentro del campus (sombra parcial,
pendiente, tipo de suelo por bloque), que podrían confundirse con el efecto del
color si los tratamientos no estuvieran perfectamente aleatorizados; tampoco se
describió si se controló el efecto de borde entre parcelas vecinas, lo cual es relevante
dado que las 18 plantas pudieron estar relativamente próximas entre sí. Cuarto,
y quizás lo más importante: el incremento de la altura de planta a los pocos
meses es un indicador de vigor temprano, no de rendimiento final; no está
garantizado que la ventaja descriptiva del acolchado negro se mantenga, se
amplíe o incluso se revierta para la cosecha.
Ninguna
de estas limitaciones invalida el hallazgo central: la diferencia global entre
colores fue estadísticamente significativa y es físicamente explicable, pero sí
acotan el alcance de la recomendación: esta evidencia es suficiente para
justificar que un productor pruebe el acolchado negro en una parte de su
parcela, pero no para afirmar categóricamente que es superior en todos los
escenarios de la mandarina Nova en Cañete. Un ensayo de seguimiento con más
repeticiones, un tratamiento testigo sin acolchado, mediciones de suelo y datos
de cosecha resolverían la mayoría de estos puntos.
CONCLUSIONES
Con
una muestra censal de 18 plantones (6 por tratamiento), el color del acolchado
plástico tuvo un efecto estadísticamente significativo sobre el incremento en
la altura de las plantas de mandarina Nova (F = 4.19; p = 0.036), por lo que se
rechaza la hipótesis nula.
El
acolchado negro registró el mayor incremento promedio (1.50 cm), seguido del
azul (1.34 cm) y del blanco (1.30 cm); sin embargo, la prueba de Tukey no
encontró diferencias significativas entre pares de tratamientos, por lo que
esta diferencia debe interpretarse como una tendencia descriptiva y no como una
superioridad estadísticamente confirmada de un color sobre otro.
Como
los tres colores cuestan prácticamente lo mismo, la elección entre ellos no
depende del presupuesto sino del desempeño observado, lo que simplifica la
decisión del productor: a igualdad de costo, el acolchado negro se sugiere como
opción preferente para favorecer el crecimiento temprano, con beneficios
adicionales plausibles aunque no medidos en este estudio en ahorro de agua y de
mano de obra de deshierbo, que se plantean aquí como supuestos derivados de la
literatura y no como resultados propios.
La
evidencia generada localmente puede facilitar que los citricultores de Cañete
adopten esta tecnología, especialmente si se acompaña de asistencia técnica y
de una estimación clara de ahorro en soles, no solo en centímetros de altura.
Los
resultados deben leerse con las limitaciones propias de una muestra pequeña,
una sola campaña y la ausencia de diferencias significativas entre pares de
tratamientos según la prueba de Tukey: se recomienda un estudio de seguimiento
que incorpore un tratamiento testigo sin acolchado, mediciones directas de
temperatura y humedad de suelo, mayor número de repeticiones y datos de
rendimiento hasta cosecha, que permitan confirmar si la ventaja temprana del
acolchado negro se sostiene hasta el resultado económico final.
REFERENCIAS
Arenas, F. J., Hervalejo, A., y Romero-Rodríguez, E.
(2013). Guía del acolchado con malla en cítricos. Junta de Andalucía,
Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Instituto de Investigación
y Formación Agraria y Pesquera. https://www.juntadeandalucia.es/agriculturaypesca/ifapa/servifapa/
Díaz González, C., y Santos
Coello, B. (2012). El acolchado plástico [Información técnica].
Agrocabildo, Cabildo de Tenerife. https://agrocabildo.org/publica/Publicaciones/otra_431_acolchado.pdf
Dickerson, G. W. (2002). Commercial
vegetable production with plastic mulches (Guide
H-245). New Mexico State University, Cooperative Extension Service. https://pubs.nmsu.edu/_h/H245/
Kasirajan, S., y Ngouajio, M. (2012). Polyethylene
and biodegradable mulches for agricultural applications: A review. Agronomy
for Sustainable Development, 32(2), 501–529. https://doi.org/10.1007/s13593-011-0068-3
Lamont, W. J., Jr. (1993).
Plastic mulches for the production of vegetable crops. HortTechnology,
3(1), 35–39. https://doi.org/10.21273/HORTTECH.3.1.35
Lightfoot, D. R. (1996). The
nature, history, and distribution of lithic mulch agriculture: An ancient
technique of dryland agriculture. Agricultural History Review, 44(2),
206–222. http://www.jstor.org/stable/40275100
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[1] Maestría en Agronomía. Universidad Nacional de
Huancavelica, Huancavelica, Perú. pabloagronomo.20@gmail.com. ORCID: https://orcid.org/0009-0006-6418-8526
[2] Magíster. Universidad Nacional de Huancavelica,
Huancavelica, Perú. llerenajose99@hotmail.com. ORCID: https://orcid.org/0009-0008-2517-7634